Qué son las crisis de ausencia

El cuerpo humano a pesar de ser perfecto en ocasiones presenta algunas fallas que se pueden arreglar con la ayuda de la tecnología o los tratamientos médicos. Uno de los daños más importantes es la mala comunicación entre las neuronas cerebrales, que ocasionan desde falta de atención hasta ataques epilépticos que pueden causar graves daños a la salud. Existen distintas clases de crisis epilepticas, hoy hablaremos de las crisis de ausencia, conocidas también como Convulsiones Petit Mal .

El cerebro funciona y se comunica entre sus partes a través de impulsos eléctricos, facilitando la transmisión de reflejos, memorias y sensaciones al cuerpo entero; nuestro cuerpo entero depende del buen funcionamiento de las sinapsis cerebrales. En el caso de las personas que sufren de epilepsia estas señales se vuelven anormales en intensidad y regularidad, por lo que las reacciones del cuerpo también se transforman para mal.

La crisis de ausencia puede causar pérdida de conocimiento que generalmente dura máximo treinta segundos y es difícil de notar para las personas externas, pues los síntomas no son muy perceptibles. Muchas veces, cuando la crisis sucede quien la padece puede no darse cuenta a tal grado que las personas pueden llegar a presentar de 50 a 100 crisis en un día sin que lo note; al terminar la crisis, la persona regresa a sus actividades normales sin darse cuenta de lo que acaba de pasar.

Las crisis de ausencia suelen ser un indicador de que la persona padece epilepsia o es propensa a sufrirla, generalmente se da en niños y adolescentes, siendo el lapso más común entre los 5 y los 15 años y con mayor incidencia en niñas que en niños; en muchas ocasiones el factor genético influye. Pero, precisamente por su discreción es difícil reconocerla. Si vemos a nuestro hijo con la mirada fija a un punto, quieto, moviendo sus extremidades violentamente o parpadeando rápido, puede estar sufriendo un episodio de ausencia, no se alarme, lo mejor es esperar a que la crisis pase y procurar que la persona que la sufra no se haga daño físico con las cosas que le rodean.

Es importante asistir con un profesional si notamos alguno de estos síntomas en nuestro hijo, ya que pueden estar indicando el inicio de algo más fuerte que necesite tratamiento médico para evitar la falta de concentración escolar y la dificultad de realizar ciertas actividades físicas.