Magnetoencefalografia (MEG)

La Magnetoencefalografía o MEG es una técnica de Neuroimagen que brinda una resolución temporal excelente y una buena resolución espacial permitiendo un análisis directo de la función cerebral.
Los primeros registros de Magnetoencefalografía se realizaron hace más de 30 años, pero el mayor desarrollo de la técnica ha sido durante los últimos 10 años. En la actualidad se cuenta con sistemas de hasta 300 canales de registro con una precisión altísima que está potenciando su uso en el diagnóstico de la epilepsia.

La actividad cerebral que genera el Electroencefalograma (EEG) y la Magnetoencefalografía (MEG) están relacionados, pero el registro EEG refleja la actividad que generan las corrientes extracelulares, mientras que la MEG refleja los campos magnéticos que originan las corrientes intracelulares. Esta pequeña diferencia otorga ciertas ventajas a la MEG de las cuales, la principal consiste en que los campos magnéticos no se afectan al atravesar el cráneo o las meninges, por lo que analizar la señal eléctrica cerebral es mucho más sencillo.

La capacidad de la MEG en la delimitación del área de origen de la epilepsia y sus vías de propagación se ha confirmado en diferentes estudios en los que se avala el papel de la MEG en la diferenciación de la actividad epileptiforme de la colocación de electrodos intracraneales o subdurales. Además los hallazgos de la MEG pueden complementarse con los del EEG o con otros sistemas de imagen (Tomografías o Resonancia Magnética), mejorando la focalización y facilitando la creación de mapas que se pueden aplicar para una “Neuronavegación” en caso de cirugía.

En los últimos años se ha comparado los resultados de la MEG con los obtenidos mediante registros con electrodos intracraneales y superficiales. En un análisis de 58 pacientes intervenidos en un programa de cirugía de epilepsia, la MEG se consideró el método diagnóstico más eficaz después del estudio con electrodos intracraneales. En otro estudio se analizaron los resultados de la MEG en 455 pacientes donde se verificó que la MED encontraba el foco epiléptico de forma correcta hasta en un 89% de los 131 casos sometidos a cirugía. Gracias a estos estudios se deduce que la MEG puede ayudar en la selección de los candidatos a cirugía, así como en una colocación más precisa de los electrodos intracraneales.

La MEG ha sido considerada de mayor utilidad en la epilepsia extratemporal, pero los avances en la técnica de registro y análisis de la señal han permitido el estudio de estructuras corticales más profundas como el hipocampo. Ya que la MEG es inocua se ha evaluado su capacidad en la delimitación de las áreas corticales que deben preservarse durante la cirugía, así como de las funciones de la corteza cerebral, la dominancia hemisférica del lenguaje, así como de las áreas sensoriales y motoras.

A pesar de que el uso de la MEG no es muy extenso (debido principalmente a su elevado costo económico) los registros MEG pueden resultar muy interesantes, sobre todo en los casos de epilepsia refractaria. La combinación de los datos que aporta el EEG con los de la MEG pueden aportar información muy valiosa sobre la correcta localización del foco de origen de la epilepsia, la delimitación de las áreas corticales elocuentes de forma no invasiva y la selección de candidatos a cirugía.