Estrés, el principal causante del aumento de crisis convulsivas

Uno de los padecimientos neurológicos con mayor incidencia en el mundo es la epilepsia, que se caracteriza por convulsiones o episodios breves de movimientos involuntarios originados por una descarga eléctrica anormal en las células cerebrales; existen diferentes tipos de epilepsia, algunos consisten en periodos de ausencia, en otros se presentan contracciones musculares y, los más temidos, son aquellos donde se presentan las convulsiones prolongadas, que pueden poner en riesgo la salud del paciente.

Dependiendo del tipo de epilepsia, la frecuencia con que aparecen las crisis puede variar desde una a varias al día, cuando existe un tratamiento farmacológico, estas pueden reducirse y presentarse en periodos cada vez más largos. Con el tratamiento adecuado, algunos pacientes pueden pasar varios años sin sufrir una convulsión.

estres en la epilepsiaSin embargo, existen algunos detonantes de las convulsiones; un estudio publicado por “Sciencia Signaling” realizado por investigadores de la Universidad de Western, Canadá, demostró que el estrés y la ansiedad pueden causar un impacto negativo en las personas con epilepsia, agravando la frecuencia y severidad de las crisis. Los investigadores demostraron que la epilepsia modifica la forma en que el cerebro reacciona ante el estrés, y han utilizado sus conclusiones para el desarrollo de nuevos fármacos con los que se pueda prevenir el impacto del estrés en las convulsiones.

Michael O. Poulter, médico y profesor del Departamento de Fisiología y Farmacología en la Escuela Schulich de Medicina y Odontología y el Instituto de Investigación Científica de Western explicó que la epilepsia produce cambios en la señalización neuronal, que provocan la aparición de convulsiones como respuesta ante el estrés. El investigador y su equipo estudiaron el neurotransmisor denominado Factor Liberador de Corticotropina, o CRF por sus siglas en inglés, este coordina gran parte de las respuestas conductuales al estrés en el sistema nervioso central; el equipo analizó el efecto de este neurotransmisor en la corteza piriforme del cerebro de una rata, región que soporta las convulsiones en los seres humanos.

Los investigadores hallaron que, en un cerebro normal, el neurotransmisor CRF disminuye la actividad de la corteza piriforme, pero en el cerebro enfermo provocó lo contrario, un incremento gradual de la actividad en dicha zona. En el cerebro con epilepsia, el CRF cambia desde la señalización debido a una proteína llamada RGS2.

Los hallazgos apuntan hacia la posibilidad de que los fármacos inhibidores de CRF prevengan las convulsiones ocasionadas por el estrés en pacientes con epilepsia, lo que significa un gran paso en el tratamiento de dicha enfermedad y en una mejora de la calidad de vida de los pacientes.