Epilepsia y control de las convulsiones

Entre las personas que padecen epilepsia, una de las búsquedas más importantes consiste en soluciones para controlar las crisis convulsivas; los medicamentos ayudan a entre 60 y 70% de los pacientes epilépticos, dejando al 30 y 40% restante buscando otras opciones de tratamiento. A continuación hablaremos sobre las opciones para el control de las convulsiones en personas con epilepsia.

El control de las crisis epilépticas es esencial, puesto que las posibles consecuencias de la epilepsia crónica abarcan: disfunción psicológica, estigma social, incapacidad para conducir, reducción de la calidad de vida, desempleo, lesiones físicas derivadas de una caída o golpe durante una crisis, hasta el aumento de las tasas de mortalidad por ahogamiento, estado epiléptico, accidentes y muerte súbita inesperada en epilepsia, o SUDEP, por sus siglas en inglés.

Una de las terapias alternativas para combatir las crisis convulsivas es la dieta cetogénica o la dieta Atkins, que consiste en una alimentación rica en grasas y proteínas o bajas en carbohidratos y energéticos. Sin embargo, estas dietas son un poco difíciles de seguir para los pacientes y suelen utilizarse mayormente en niños con convulsiones severas, discapacidades del desarrollo o rebeldía frente a los fármacos.

Las terapias alternativas y complementarias como las dietas, carecen de seguridad o eficacia comprobada científicamente. La opción más viable es la cirugía de epilepsia, que ha demostrado ser superior al tratamiento médico, pese a que es poco utilizada.

Tratamientos quirúrgicos como la estimulación cerebral profunda o Deep Brain Stimulation, DBS por sus siglas en inglés, tratamiento quirúrgico que consiste en la implantación de un aparato médico que envía impulsos eléctricos a puntos específicos del cerebro; esta terapia sin embargo, fue aprobada para su uso en Europa, más no en Estados Unidos. Tratamientos como la Estimulacion del Nervio Vago o VNS o t-VNS actualmente, la Neuroestimulación sensible o RNS y DBS pueden reducir las convulsiones epilépticas en número y severidad, si bien no las desaparecen por completo.

¿Quién es apto para una cirugía de epilepsia?

Los candidatos para cirugía de epilepsia deben presentar resistencia a los fármacos en un cuadro con fracaso ante dos o más regímenes de antiepilépticos diferentes, administrados tanto solos como en combinación. Una vez que se ha entrado a esta categoría, rara vez se convierten en pacientes libres de crisis aún con tratamiento médico continuo. Por ejemplo, en un ensayo aleatorio de pacientes epilépticos que eran candidatos para la cirugía, el 58% de los pacientes después de la cirugía del lóbulo temporal obtuvo resultados libres de ataques, frente al 8% que consiguió lo mismo, sólo con tratamiento médico continuo.