Diagnóstico de epilepsia

La epilepsia incluye una serie de complejos trastornos cerebrales crónicos que se caracterizan por crisis recurrentes no provocadas por elementos exteriores, que tienen una gran variedad de causas y, tienen una manifestación clínica y paraclínica. No se considera como epilepsia un caso de crisis secundarias a razón de una intoxicación o supresión alcohólica o por drogas, o a un paciente con crisis por insuficiencia renal, trastornos metabólicos, terapia de electro convulsión, crisis febriles, etc. La presencia de una crisis epiléptica no necesariamente significa que una persona tiene epilepsia.

Para el diagnóstico de epilepsia se requiere:

  • Conocer los antecedentes médicos personales y familiares
  • Realizar análisis de la actividad neuronal por medio de un Electroencefalograma (EEG), este es el análisis más útil para el diagnóstico de epilepsia.
  • Medir la densidad de los tejidos cerebrales por medio de una Tomografía Axial Computarizada para identificar si existen hemorragias, calcificaciones, inflamaciones o alteraciones en las meninges, vasos sanguíneos o en el líquido cefalorraquídeo.
  • isualizar la integridad del cerebro por medio de una Resonancia Magnética (análisis de imagen de mejor calidad que la Tomografía Axial Computarizada).
  • Durante el embarazo se puede estudiar el cerebro en su etapa de formación por medio de una Ultrasonografía (USG), por medio de este análisis podemos distinguir los depósitos, malformaciones o cambios cerebrales del feto en casos de epilepsia de alguno de los padres.
  • El Magneto Encefalograma o MEG, que es un análisis complementario del EEG, consiste en registrar los campos magnéticos de la actividad cerebral para detectar los focos epilépticos que el EEG no registra.