Crisis epilepticas

Crisis epilepticas Generalizadas
Las Crisis Generalizadas se manifiestan por pérdida de la conciencia sin “aviso” alguno (ej. crisis de Ausencias), pueden asociarse a convulsiones (tónicas, clónicas, tónico-clónicas, mioclónicas) o a pérdida del tono muscular (crisis atónicas).

Crisis epilepticas de Ausencia:
Esta crisis se presentan más frecuentemente en niños (especialmente del género femenino) entre los 5 y 12 años de edad, son precipitadas por la hiperventilación, se manifiestan por un inicio súbito (sin “aura”), desconexión del medio y se pueden asociar ocasionalmente a parpadeo, atonía, automatismos y manifestaciones autonómicas. Tienen una duración menor a 10-15 segundos. La mitad de los casos de crisis de ausencia ceden espontáneamente en la adolescencia, mientras que la otra mitad de los pacientes persisten con ausencias o desarrollan crisis tónico-clónicas generalizadas (CTCG).

CTCG:
Se caracterizan por una convulsión bilateral o focal. Hay pérdida de la conciencia. En la fase tónica existe aumento del tono muscular (flexión seguida de extensión), con “grito” debido a un aumento del tono de músculos laríngeos, mientras que en la fase clónica hay convulsión bilateral. Las manifestaciones autonómicas son prominentes. No es rara la presencia de incontinencia urinaria. En el periodo postictal existe aumento del tono muscular seguido de flacidez, confusión, mareo, somnolencia, mialgias y fatiga.

Crisis epilepticas mioclónicas:
Se presenta con movimientos producidos por contracciones musculares breves, súbitas, generalizadas o localizadas, simétricas o asimétricas, sincrónicas o asincrónicas. Dado su brevedad, una alteración en la conciencia es difícil de determinar, aunque pudiera no presentarse. Crisis tónicas: se producen más frecuentes en niños entre 1 y 7 años de edad. Se caracterizan por un aumento en el tono de músculos axiales o de las extremidades, pérdida de la conciencia, manifestaciones autonómicas prominentes y periodo postictal breve.

Crisis epilepticas atónicas:
Presentan una pérdida del tono de ciertos músculos produciéndose un síndrome de “caída de la cabeza” o “caídas al piso” (“drop attacks”).

Crisis epilepticas clónicas:
Son más frecuentes en niños de 1 a 12 años de edad. Durante las crisis epilepticas hay pérdida de la conciencia, hipotonía súbita y breve o espasmo tónico generalizado seguido por convulsión bilateral asimétrica. El periodo postictal puede ser breve o prolongado.

CP/CF
Se manifiestan de acuerdo al sitio cortical de inicio y a la propagación a otras áreas corticales.

Crisis epilepticas del lóbulo frontal:
Son las CP/CF más frecuentes después de las originadas en el lóbulo temporal. Se pueden originar en la región precentral y área motora suplementaria (más conocidas) o en la región prefrontal (menos estudiadas). Las crisis epilepticas originadas en la región precentral se caracterizan por presentar como manifestación clínica un movimiento clónico focal (generalmente contralateral a la zona epileptogénica) con marcha Bravais-Jacksoniana (debida a propagación a áreas motoras adyacentes), postura tónica (generalmente contralateral), versión oculo-cefálica (generalmente contralateral) y movimiento de “sobresalto” (“startle”). Las crisis epilepticas del área motora suplementaria se caracterizan por posturas tónicas asimétricas (postura “de espadachín” –“fencing”-), versión oculo-cefálica alternante, afasia motora y ocasionalmente preservación del estado de alerta en presencia de postura tónica bilateral. Las crisis epilepticas de la región prefrontal se manifiestan por síntomas psiquiátricos (conducta pseudoemocional, pensamiento o mirada “forzados”), uresis y versión ocular tónica. Las crisis del lóbulo frontal pueden también manifestarse por vocalizaciones y afasia motora (no localizante, ocasionalmente asociada a mirada fija –“staring”-), automatismos y gesticulaciones y menos frecuentemente, manifestaciones sensitivas, autonómicas y emocionales (crisis gelásticas –“ataques de risa”). Habitualmente tienen inicio y fin abruptos, propagan rápidamente, tienen un periodo postictal breve o ausente, se caracterizan por ser breves (<30 segundos) y “en salvas”, con la posibilidad de desarrollar estado epiléptico (crisis de >30 minutos de duración o crisis repetitivas sin recuperación del estado de alerta entre ellas) y de presentarse durante el sueño (Bartolomei F & Chauvel P, 2000).

Crisis epilepticas del lóbulo temporal:
Se manifiestan habitualmente por CPC (80% de las CPC se originan en este lóbulo, casi el 20% restante en el lóbulo frontal). Las CPS/CPC del lóbulo temporal cuando se originan de la región mesial se presentan inicialmente con sensación epigástrica ascendente, manifestaciones emocionales (sensación displacentera o de miedo, sensación placentera, de éxtasis o de serenidad, crisis gelástica, depresión, furia, enojo, irritabilidad, conducta violenta, reacción afectiva inapropiada, euforia y sensación erótica -excitación, orgásmica-), alteraciones cognitivas y dismnésicas (desorientación temporal, estado onírico, déjà vu, déjà entendu, jamais vu, jamais entendu, déjà véçu, visión panorámica, sensación de irrealidad, de separación o de despersonalización), ilusiones o alucinaciones olfatorias –uncinadas- o gustatorias. Estas crisis epilepticas en una segunda fase el paciente presenta mirada fija, desconexión del medio, automatismos oroalimentarios (chupeteo, masticación), sialorrea, automatismos motores (generalmente ipsilaterales a la zona epileptogénica), movimientos exploratorios (“vagabundeo”) e hiperventilación. En etapas tardías pueden presentarse postura tónica bilateral y versión oculo-cefálica. En el periodo postictal puede haber confusión, tos, alteraciones del lenguaje y psicosis. La epilepsia del lobulo temporal se manifiesta por síntomas dismnésicos, alucinaciones egosdistónicas que pueden ser gustatorias, visuales o auditivas complejas, vértigo, afasia sensitiva, síntomas sensitivo-motores (distonía contralateral, arqueo y rotación corporal) y automatismos oroalimentarios. A diferencia de las crisis mesiales, las crisis temporales neocorticales no presentan sensación epigástrica ascendente y los automatismos son menos frecuentes (Elger CE, 2000).

Crisis epilepticas del lóbulo parietal:
Se manifiestan por síntomas somato-sensoriales (generalmente contralaterales) con marcha Bravais-Jacksoniana. Estos síntomas pueden ser experimentados como hipoestesia, parestesias, dolor neuropático, además de postura tónica o movimientos clónicos. También se presentan ansiedad y “sensación experiencial”, apraxias, trastornos de la imagen corporal, alucinaciones gustatorias, “sensación sexual” y manifestaciones por propagación a otros lóbulos (Williamson PD, 2000).

Crisis epilepticas del lóbulo occipital:
Se caracterizan por presentarse alucinaciones visuales consideradas anormales por el paciente, que se presentan en el hemicampo visual contralateral o bilateral, las cuales pueden ser simples (“flash”, fotopsias, formas geométricas simples, letras o números) o complejas (macro o micropsias, metamorfopsias, acromatopsia o discromatopsia, déjà vu, escenas animales o personas). También los pacientes pueden tener amaurosis uni o bilateral, versión oculocefálica (generalmente contralateral a la zona epileptógena), “flutter” palpebral, parpadeo forzado, sensación de retracción ocular y síntomas asociados a propagación infra o supresilviana (Guerrini R et al, 2000).