Cómo informar en la escuela que mi hijo tiene epilepsia

Cuando nuestros hijos tienen alguna enfermedad debemos tener al tanto de la misma a las personas que conviven con él o ella para que sepan qué es lo que deben hacer en caso de que se presente una emergencia. Los papás de amigos con los que se vayan a quedar, entrenadores personales, maestros particulares, familiares y maestros de escuela deben estar completamente informados de todo lo que nuestros hijos padezcan. Lo mismo sucede con los trastornos neurológicos, debemos saber cómo informar en la escuela que nuestros hijos padecen epilepsia.

Es difícil tratar una enfermedad familiar en la escuela sin que haya malentendidos o se dé pie a burlas y discriminación por parte de los compañeros de clases. Hay padres de familia que tras haber convivido toda la vida de sus hijos con este padecimiento, deciden llevar a la clase una lección de epilepsia, en donde se especifica de qué trata la enfermedad y cómo se debe tratar en caso de que una crisis ataque en mitad de una clase. Muchas de estas lecciones incluyen una simulación de crisis para que se tenga una idea de lo que puede suceder y lo que se puede y no se puede hacer.

También es útil e importante tener en cuenta la edad del público al que nos vamos a dirigir al hablar de este padecimiento; debemos hablarla como una situación que no avergüence al niño y por el contrario, que haga a sus compañeros un poco más sensibles a los problemas que estas personas pueden llegar a enfrentar.

En cuanto a las actividades que las personas con epilepsia pueden realizar, son variadas dependiendo de la gravedad del padecimiento. Hoy se sabe que solamente un 5% de las personas con epilepsia sufren fotosensibilidad, lo que despeja la antigua creencia de que todos los epilépticos sufrirán un ataque cuando vean luces parpadeantes como estrobos.

Otro de los temas que es importante que tratemos con los educadores es el de la vigilancia a nuestro niño. Los chicos con epilepsia no deben estar vigilados todo el tiempo, pueden realizar la gran mayoría de sus actividades –si no es que todas- sin mayor problema mientras mantengan un cuidado de sus medicamentos; a menos que una situación extrema llegara a presentarse, el niño con epilepsia se ve y se desarrolla como cualquier otro compañero de su salón de clases.

Debemos sobre todo recordar que la epilepsia no es tanto como una enfermedad limitante. El niño, mientras tenga conciencia de su enfermedad y sus medicamentos, puede ir a viajes escolares, hacer deportes, declamar poesías o tocar instrumentos musicales.